Los despachantes de aduana, martirizados por el Modelo

10.07.2012 20:42

 

Los despachantes de aduana, martirizados por el Modelo

Por Emiliano Galli | LA NACION

 

La escena se repite. Exportadores (granos, cereales, comestibles) se ofrecen para "prestar" el hoy invaluable servicio de importación. Son cantos de sirenas (con saldos favorables) y un servicio all inclusive: facturación, transporte, logística y, por supuesto, despacho. "El 15", es lo que piden a cambio. No hay exportaciones nuevas, ni se frena la fuga de divisas. Antes, llorarán las piedras. Encima, la canibalización y depredación entre despachantes: tener un cliente importador es una rareza por estos días. Pero igual el despachante se quema las pestañas tramitando declaraciones juradas anticipadas (DJAI), sin ninguna garantía de que su cliente caiga en el embrujo de ese exportador, que sabe exacta y misteriosamente qué importador tiene las DJAI bloqueadas.

Pero tener una DJAI bloqueada implica estar en el mejor de los mundos: hay un negocio que todavía no acusó el freno de mano.

La realidad es que el comercio administrado tiene al despachante de aduana como cabeza de turco: la actividad cayó un 40% (permisos de embarque y despachos de importación) y la facturación hasta un 50%. Menos operaciones, menos personal.

Lo sabe todo esto Guillermo Moreno, que mostró siempre vocación por explicar el Modelo de restricción de importaciones y de proteger "el trabajo". Sabe que fue una promesa que no pudo cumplir.

La DJAI observada y el compromiso firmado de compensar con exportaciones las importaciones como condición para desbloquearlas es un fuego sagrado, con el que puede quemarse hasta el más místico sectario defensor del Modelo. Dicen quienes pretendieron una explicación al bloqueo que en Mesa de Entradas sólo sellan con "Recibido" el pedido, sin darle número a la carpeta. ¿No se está incumpliendo con la ley de procedimientos administrativos de esa manera?

Por otra parte, el compromiso que debe firmar el presidente de la compañía de exportar por el mismo valor que importa en el término de un año no tiene sustento legal (lo que podría marcar la gloria de los estudios jurídicos que defiendan a quienes no cumplieron. Eso, si alguien osa iniciar una acción legal contra el Estado).

Punto aparte: a los ojos de la UIF, un importador que de repente exporta es "sospechoso". Hace un año que los despachantes son sujetos obligados por la resolución 63/11 del organismo. Ni una sola operación fue reportada por los despachantes hasta ahora..